apariciones



Benedetti

Creo, y no sólo creo, sino que sé que odio los homenajes… a quien sea. Aunque sea a alguien a quien admiro y a quien crea que se merece tal manifiesto. No por ese odio dejo de festejar a quien se merece mis respetos, pero me parece una actitud tan gratuitamente salamera, que el pudor me entra de una sola vez, rayando en el límite de la vergüenza ajena, no necesariamente de los otros, pero sí de mí… Ufff, qué tontera!

La cuestión es que hace ya varios días, semanas murió una persona quien significaba mucho para mí… no hablo de él como persona propiamente tal, pues no lo conocí más allá de su obra, pero sí a través de lo que pude adivinar de su humanidad a través de sus personajes e historias. Sin redobles de platillos ni parefernalias grandilocuentes -como algún escribiente por ahí- sino como el simple mortal que era, que un día se aburrió de su vida de oficinista cansado y aburrido y le dio por contar historias simples, normales y cotidianas… con mucha tristeza y con tanta más risa… y pidió, en sus propios versos, lo más lógico y sencillo:

cuando me entierren
por favor no se olviden
de mi bolígrafo

Por eso es que lo quiero y (ya) lo extraño. Y ni siquiera me doy vergüenza ajena…




Comentarios

  1. mauro nos dice:

    al que ya era un grande en vida, lo será más ahora tras su muerte…sera eterno atravez de sus obras…nosotros los guardaremos en los libros destartalados de tanto leerlos
    saludos

    | Responder Publicado 4 months, 2 weeks ago


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