BA2 4RG

Noche canalla, que no me deja dormir, que ni siquiera me deja pensar claramente. Se me agolpan momentos, visiones, uno que otro recuerdo sin importancia y un montón de sensaciones extrañas. Me veo en una ciudad distinta, ajena, caminando en otro idioma y sintiéndome, por primera vez, parada en mis dos piernas, sola frente al mundo; mirando el río desde la distancia cercana, añorando que éste me llevara lejos, a mi caudal de siempre, sucio y maloliente, pero mío al fin.
Pasearme por sus calles, me lleva inevitablemente a pasearme por mi vida, mirar hacia adentro y mirar desde fuera todo aquello que me parecía tan propio y no lo era. De sentirme como un ente vulnerable a todo, incluso a la lluvia y, sin embargo, hacer vista gorda ante los demás que me rodean.
Vuelvo inevitablemente a esas calles, a ese cielo siempre amenazante, a la sensación de libertad desmedida, al sabor inexistente del pan seco, a la soledad que yo busqué y padecí y disfruté, sin sentir que me moría, pero sintiendo hasta el último minuto que así no se vivía, así no se podía ni se puede vivir, no porque haya sido malo, sino porque era demasiado distinto: era demasiado invierno, demasiado espacio, demasiado todo y demasiado nada. Vuelvo a ese verde fulminante, donde quiera que fuera, y lo extraño con la nostalgia posible de extrañar el aire fresco, las noches estrelladas, la vida más fácil y más llena de libros. Y, sin embargo, es un paisaje al que no me atrevo a volver tan cotidianamente, porque la belleza abruma cuando se está solo…

Advertisement
  1. por eso es importante no estar solo, llevar a alguien más debao de la piel, para no tener frio, para no estar solos, para no abrumarse. Hay que tatuarse con tinta indeleble (aunque sea invisible, o por dentro de la piel) con el color de los ojos de ese otro, con el nombre de ese otro, con la silueta de ese otro proyectada en nuestra sombra. Asi no hay lugar para el exilio, porque llevamos nuestra patria puesta. No hay exilio, no hay espacio distante, no hay soledad, cuando estamos con alguien, aunque sea en el recuerdo, que nos haga buscar su calor en la cama, que nos haga acordar con cada canción, con cda verde intenso, con cada caudal de agua.

  2. te encontré! qué grata sorpresa!
    desde el otro lado del charco…

  1. Aún no hay trackbacks

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.