Preguntas retóricas


ucronía.
1. f. cult. Reconstrucción lógica, aplicada a la historia, dando por supuestos acontecimientos no sucedidos,
pero que habrían podido suceder.


Hace unos días descubrí una nueva palabra: Ucronía… Que no quiere más que describir esos momentos en los que uno se pregunta “¿Qué hubiese pasado si…?”. Y, bueno, la vida está llena de esas ucronías; de esos espacios de tiempo vacíos y paralelos, que llenamos con arrepentimientos y angustias pasadas, que nos huelen a un eventual mejor futuro ya pasado.

¿Qué hubiese pasado si en vez de estar acá, aún estuviera allá, con el frío hasta el cuello y la oscuridad en el horizonte de cada mediodía? ¿Qué hubiese pasado si hubiese seguido estudiando la primera carrera que elegí y no hubiera dado bote de un lado a otro durante tanto tiempo? ¿Qué hubiese pasado si me hubiese hecho la loca con la angustia que sentía al besar aquellos labios? ¿Qué hubiese pasado si no hubiese tomado la oportunidad de irme lejos por un rato? ¿Qué hubiese pasado si en vez de cruzar la calle por el medio, lo hubiese hecho en la esquina?

Habrían pasado muchas cosas distintas a las que ya ocurrieron y probablemente muchas cosas habrían cambiado… Habría pasado que tal vez ganaría mucho dinero inútil (pues no tenía con quién compartirlo), que habría odiado al idioma que ahora me da de comer, que no podría ser completamente yo, pues no tendría el cariño a flor de piel que tanto necesito, ni la luz del sol que tanto me derrite y me enamora, ni mi lengua hermosa y llena de recovecos, que tanto me apasiona. Hubiese pasado que habría dejado de conocer a una de las mejores partes de mi vida: mis amigos, que me llenan con sus gestos redondos y amables. Hubiese pasado que me habría vuelto loca de la terrible trampa en la que yo misma me había metido y hubiese muerto, cuando menos, un par de veces. Hubiese pasado que habría seguido preguntándome eternamente cómo será el mundo allá afuera (¿pertenezco a esta larga y angosta faja de tierra?). Hubiese pasado que jamás me habría percatado de la clase de persona que era quien yo consideraba el mejor amigo de la tierra, quien no se hizo problema al pasar a mi lado y sólo se dignó a mirarme y seguir su camino, impávido e indiferente.

Y claro que me hago esta clase de preguntas cada día. Afortunadamente, las respuestas son mucho más ciertas que las dudas, porque la emoción que producen es mucho más sincera que la razón que se cuestiona…

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  1. Na que ver,pero que bonita esta plantilla, sobria y de buen gusto.

    Yo no me hago este tipo de preguntas. “Pasado, pisado”, me dijo una vez una peruana. Toda la razón.

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