Lo hermoso
Lo hermoso nada tiene que ver con las imágenes armónicas de colores fulgurantes que nos encandilan a diario. No, lo hermoso tiene que relacionarse con aquello que nos conecta con el sentimiento más profundo de comodidad, de familiaridad inequívoca, de sapiencia reconocida. Nada tiene que ver con los tiempos, sino que los supera, los suprime, los anula: no hay pasado ni presente ni futuro, pues todos ellos se condensan en un espacio que no comienza, que no acaba, sino que simplemente nos hace sentir resguardados y a salvo.
Lo hermoso no tiene límites en días o años, no tiene fecha de caducidad; simplemente se renueva desde su origen, desde el ápice mismo que nos maravilló con familiaridad en el primer momento. Lo hermoso no es distinto, no es igual a nada, es ambas cosas a la vez, pues es redescubrir detalles en aquello que siempre ha estado ahí, es encontrar sin buscar.
Lo hermoso perdura, no en el tiempo, sino en el espacio que llena el alma.

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